Alfombras para alérgicos: lo que debe saber
Alfombras para alérgicos: recomendaciones de los expertos
La mayoría de la gente cree que los ácaros del polvo prefieren instalarse en las alfombras. Por eso, muchas personas alérgicas renuncian a un revestimiento de suelo decorativo. Sin embargo, la realidad se acerca más a lo contrario: en los suelos lisos, como el parquet, el laminado o las baldosas, el polvo, y con él los ácaros, se extiende en una fina capa y se levanta con cada paso. Las alfombras son, por tanto, una opción muy sensata para las personas alérgicas. Pero ¿en qué deben fijarse al comprar una alfombra?
Durante mucho tiempo, la palabra «atrapapolvo» se usó en tono despectivo para referirse a las alfombras; hoy, en cambio, médicos e investigadores coinciden en que precisamente esta propiedad protege a muchas personas con alergia a los ácaros del polvo de sufrir reacciones alérgicas. Mientras que el polvo que se levanta de los suelos lisos tarda un tiempo en volver a posarse, la alfombra lo retiene y resulta más fácil eliminarlo. Por supuesto, pasar la aspiradora con regularidad es imprescindible; en teoría, habría que limpiar toda la casa de arriba abajo cada día para mantener a raya a los ácaros, y aun así nunca desaparecen del todo. Pero no todas las alfombras son igual de adecuadas para las personas alérgicas. Hay algunas recomendaciones que conviene tener en cuenta a la hora de elegir.
Alfombras de pelo largo frente a pelo corto para alérgicos
Una alfombra para personas alérgicas debe ser, ante todo, fácil de limpiar, y en este punto las alfombras de pelo corto llevan una clara ventaja. Sus fibras cortas impiden que se acumule demasiado polvo, y el que se acumula se elimina con la aspiradora en poco tiempo. En una alfombra de pelo largo, en cambio, el polvo suele quedarse mucho más al fondo y da problemas incluso a una aspiradora de alta potencia. Si se comparan las alfombras de fibras naturales con las alfombras de fibra sintética pensando en las personas alérgicas, ganan claramente las sintéticas: una alfombra de fibra sintética de poliéster, acrílico o polipropileno se limpia con mucha más facilidad que una de fibras naturales. Con la lana hay un matiz que conviene conocer. Las alfombras de lana contienen de forma natural algo de grasa y humedad, lo que puede favorecer a los ácaros si la alfombra no se limpia con regularidad; por eso, con la lana, un pelo corto y una rutina de limpieza constante son más importantes de lo habitual.
¿Qué alfombras son aptas para las personas alérgicas?
Todas las alfombras de pelo corto bien confeccionadas son adecuadas para las personas alérgicas, y las hay en los colores más bonitos, con o sin estampado y en las formas más diversas. Además de las elegantes alfombras de pelo corto de fibra sintética, en este grupo entran también los resistentes kilims de pura lana virgen o de algodón. Una alfombra de lana virgen tiene la ventaja añadida de repeler la suciedad y ser fácil de limpiar, por lo que no solo resulta adecuada para personas alérgicas, por ejemplo en el dormitorio, sino también como alfombra de exterior.
¿Y qué hay de una elegante alfombra persa? La mayoría de las alfombras persas clásicas también se anudan a mano con lana virgen. Asimismo, las alfombras Gabbeh elaboradas a mano con esmero y con innumerables nudos pertenecen a la categoría de pelo corto. Las decorativas alfombras de sisal, de fibra natural, evitan igualmente a las personas alérgicas los ataques de estornudos, la tos y las reacciones alérgicas en la piel.
Precisamente en las variantes de pelo corto merece la pena fijarse bien en la estructura de la alfombra. Las alfombras Gabbeh de lana pueden ser una elección acertada gracias a su anudado denso y más plano y a la resistencia natural del material, siempre que se limpien a fondo y con regularidad. Lo importante, en cualquier caso, es que cada persona alérgica elija la alfombra según su propia sensibilidad y se asegure de que la superficie sea fácil de cuidar.
Al elegir, las personas alérgicas no deberían fijarse solo en el origen, sino sobre todo en la altura del pelo, la confección y la facilidad de limpieza. Incluso las alfombras orientales de calidad pueden ser una opción si son de pelo corto, tienen una confección densa y se cuidan con regularidad con una aspiradora adecuada. Lo decisivo es que el polvo no pueda incrustarse en fibras largas y que la alfombra siga siendo fácil de mantener limpia en el día a día.
Además, una alfombra de sisal es extremadamente duradera y se puede usar por ambas caras. ¿O qué le parece una colorida alfombra patchwork de poliéster? Resistencia a las polillas, ausencia de pelusas, aislamiento del ruido de pisadas y compatibilidad con la calefacción por suelo radiante: son solo algunas de las ventajas que ofrece una buena alfombra patchwork.
Alfombras que las personas alérgicas deberían evitar
A partir de 1,5 cm de altura de las fibras, una alfombra se considera de pelo largo, y a partir de 5 cm se habla de pelo muy largo. Ninguno de los dos tipos es adecuado para las personas alérgicas, aunque estén hechos de fibras sintéticas. En las alfombras de pelo largo y de pelo muy largo, el polvo puede incrustarse a fondo y luego resulta difícil de eliminar incluso con una aspiradora potente. En ese caso solo sirve una limpieza profesional de alfombras, que no todo el mundo puede permitirse con regularidad. Para las personas alérgicas, las alfombras de piel están totalmente descartadas, ya se trate de una extravagante alfombra de piel de vaca, de piel de oveja o de piel sintética.
Consejos para limpiar alfombras aptas para alérgicos
Para declarar la guerra a los ácaros del polvo de la alfombra y evitar posibles reacciones alérgicas, hay algunos consejos sencillos que cualquiera, sea alérgico o no, puede poner en práctica fácilmente:
- Aspire la alfombra a diario si es posible, y como mínimo tres veces por semana.
- Utilice una aspiradora potente con filtro o con filtro de agua. Las aspiradoras sin un filtrado eficaz del aire son menos adecuadas para las personas alérgicas.
- Lo ideal son las bolsas de aspiradora con recubrimiento antibacteriano. Los más eficaces son los filtros HEPA de clase H13.
- Si la alfombra se puede transportar, límpiela al aire libre, para que los restos de polvo tengan las menores posibilidades de volver a depositarse dentro de casa.
Así que las personas alérgicas pueden respirar tranquilas y decorar sus espacios con alfombras acogedoras sin preocupaciones. Como atrapapolvo, las alfombras tienen incluso una cualidad positiva, siempre que se limpien con regularidad. Quien sufra alergias y quiera comprar una alfombra acertará con un modelo de pelo corto de fibra sintética, sisal o lana virgen. Por suerte, en la colección de Morgenland hay innumerables alfombras de pelo corto, así que seguro que hay algo para cada gusto.
Preguntas frecuentes sobre alfombras para alérgicos
¿Qué alfombras son adecuadas para las personas alérgicas?
Si sufre alergias, es importante encontrar el tipo de alfombra adecuado para su hogar. Estas son algunas opciones que conviene tener en cuenta:
1. Alfombras de polipropileno:
Estas alfombras sintéticas son una buena elección, ya que el polvo no se adhiere a ellas y se limpian con facilidad.
2. Alfombras de lana:
Estas alfombras son hipoalergénicas por naturaleza y pueden contribuir a mejorar la calidad del aire interior, ya que atrapan el polvo y los alérgenos e impiden que pasen al aire.
3. Alfombras de sisal:
Estas alfombras están hechas de fibras naturales y son una buena opción para las personas alérgicas, ya que desprenden menos partículas de polvo al aire.
4. Alfombras de yute:
Son otra opción de fibras naturales con la que puede reducir los alérgenos en su hogar.
5. Alfombras de fibra de hierba marina y bambú:
Las alfombras de materiales como la fibra de hierba marina o el bambú son conocidas por su resistencia y su bajo potencial alergénico.
Al elegir una alfombra, tenga en cuenta factores como su capacidad para retener los alérgenos, la facilidad de limpieza y el tipo de fibras utilizadas. Pasar con regularidad una aspiradora con cepillo mecánico también ayuda a eliminar los alérgenos de la superficie de la alfombra.
